Casa club. El arte y los museos aterrizan en la nueva sociedad

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La voz es una de las herramientas más poderosas del ser humano y es sin duda el componente más atractivo de los últimos medios sociales. Clubhouse carece de señales visuales: no hay fotos (aparte de la foto de perfil), ni vídeos, ni emoticonos, ni texto. Sólo existe la voz humana.


La última moda, exclusiva, ha sido comparada con una sala de estar virtual o un podcast en directo, pero con la participación de la audiencia, es la aplicación de los medios sociales que está en el centro de la atención de los empresarios, las start-ups, los capitalistas de riesgo e incluso las celebridades.



La exclusividad es sin duda la clave de su atractivo: hay que conseguir una invitación para entrar en la aplicación y, de momento, sólo está abierta a los usuarios de iOS. La entrada de famosos ha despertado sin duda un enorme interés: los usuarios pueden encontrarse en la misma habitación que Ashton Kutcher u Oprah, o seguir el discurso de Elon Musk. En Italia, que sólo llegó hace unos meses, atrajo inmediatamente la atención de las celebridades locales.


En medio de las emergencias sanitarias con bloqueos y prohibiciones de viaje, a falta de conferencias y eventos empresariales para hablar con el público adecuado, Clubhouse ha llenado en parte este vacío, dándole la posibilidad de construir rápidamente una sala donde pueda encontrar a su equipo ejecutivo, o a los desarrolladores de nuevos productos, o a los expertos en un segmento de conocimiento. Cuando la conversación termina, la sala se cierra y la conversación se pierde para siempre. Lo que hace fascinante a la plataforma es lo efímero, todo desaparece.


¿Qué es Clubhouse y qué lo diferencia de otras aplicaciones?

Clubhouse es como una conferencia 24 horas al día, siete días a la semana, puedes encontrar conversaciones sobre cualquier tema, desde la inteligencia artificial hasta el marketing online, y los temas se amplían a medida que hablamos.


Fundada como una startup en Silicon Valley hace poco menos de un año, la aplicación fue desarrollada por los empresarios Paul Davison y Rohan Seth. Ya en mayo de 2020 estaba valorada en más de 100 millones de dólares y ahora está valorada en unos 1.000 millones. Actualmente cuenta con unos 600.000 usuarios activos en todo el mundo, y está creciendo rápidamente.


El hecho de que sea nuevo y se centre en el compromiso experiencial del usuario es sin duda un enfoque ganador en este momento. El enfoque en la escucha y la interacción desafía los métodos clásicos de las redes sociales a los que estamos acostumbrados, que se centran principalmente en la visualización pasiva o en el desplazamiento por contenidos similares.



La ausencia de elementos visuales también señala un sutil cambio: las ideas priman sobre las apariencias, los intereses sobre las personalidades cuidadas. Además, mientras que Facebook e Instagram dependen de la red de amigos y conocidos de cada uno, Clubhouse ofrece una perspectiva centrada en los intereses, devolviendo al centro formas de participación que otras plataformas no ofrecen: aquí se viene, se escucha, se presta atención. Como hay tanto contenido y no se puede recuperar, si no se sigue en directo, el riesgo de perderlo es alto. La característica principal de Clubhouse es darse tiempo.


¿Cómo se utiliza la Club House?

Además de necesitar un dispositivo iOS, es imprescindible recibir una invitación, lo que da a la "incipiente" red social un aura de exclusividad. Así será, al menos, hasta el verano de este año, cuando se espera que Clubhouse se abra también a los dispositivos Android, y sin el requisito de la invitación.


El principio fundador de Clubhouse es el de las Rooms, las salas virtuales en las que tienen lugar los debates. Cualquier miembro puede abrir una Sala, convirtiéndose en su administrador y moderador de facto. Puede hacerlo de tres maneras diferentes: abierta, social y cerrada. Sólo puede tomar la palabra tras la aprobación del moderador y para abandonar la sala sólo tiene que hacer clic en "Abandonar en silencio".


Si decide cerrar la aplicación, la Sala seguirá activa en segundo plano para seguir escuchando las distintas intervenciones. Las conversaciones sólo están disponibles en tiempo real, no se graban ni se transcriben, lo que anima a estar más relajado y menos guionizado.


El mundo del arte no puede dejar de ser vanguardista también, y por eso se "encuentra" en el audio social del momento.

No es posible "gustar" un discurso o una sala, sino que se trata de escuchar a las personas que hablan de una gran variedad de temas y elegir los que más se acercan a nuestros intereses.


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